El Nanbudo en Huesca (8). La Nueva Escuela Sankukai-Huesca
平成23年6月8日
ウエスカの南武道(八番目), 新流三空会ウエスカ
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Primer rótulo en chapa de la Escuela Sankukai-Huesca |
1983.
Hubo años más
significativos que éste en el devenir marcial oscense, en referencia a la
primera etapa del camino hacia el Nanbudo, donde el Karate (Shukokai primero y
Sankukai después) sirvió de plataforma para llegar al mundo del Maestro Nanbu…
de eso no cabe duda alguna, pero este año fue muy especial emotiva y
deportivamente hablando.
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Las primeras instalaciones
en aquel entrañable y reducido sótano fueron quedándose pequeñas y obsoletas
conforme el Karate crecía en Huesca. La publicidad del “boca a boca” siempre ha
sido la ideal en esta ciudad altoaragonesa; comenzaron a llegar a entrenar más
amigos y amigos de amigos a nuestro club y sobre todo, personas que comenzaron
a traer a sus hijos y, que fuera de preocuparse al ver aquellas “condicionadas”
instalaciones (un vestuario de unos 4 m2 , que contaba con un
banco de fabricación casera a base de cuadradillo pintado de azul y listones de
pino teñidos en marrón; un baño de 2
m2 con taza, plato de ducha (sólo fría) y
lavabo; y un tatami de “hormigón en vasto” ya casi pulido por nuestros pies
descalzos y que no tenía más de 40
m2 ) nos los dejaban para ver si terminaba
gustándoles el karate.
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Proyecto ampliación del Club Shukokai Romero |
Como dije quedó libre la
sala del primer piso y el Sr. Rufino (propietario) nos pidió una cantidad
prohibitiva para nosotros, pero conseguí con muchas insistencias que las
rebajara un poco (bajó de las 40.000 Ptas. a las 28.000 por los dos locales),
pero había que hacer mínimos acondicionamientos, y ahí, la cosa se disparaba.
Nos reunimos todos los que
habíamos comenzado la aventura del club Romero, Mario, Ismael, Carlos,
Montaner, Paco Casasús, Enrique y Antonio (éstos dos ya venían sólo
ocasionalmente), José Antonio y yo. Recordar que tanto Félix Herrera y su hermano
Manolo, cuyos trabajo y estudios les alejaban de Huesca muy a menudo, eran
considerados como parte del club, también estaban, si había alguien más, se me
escapa del recuerdo.
Bien, pues con José
Antonio les expusimos las nuevas necesidades que se presentaban si pretendíamos
que el Karate siguiera creciendo en Huesca o, si por el contrario, empezar a
rescindir el acceso al mismo a todas aquellas personas que se interesaban por
iniciarse. La respuesta general fue que todos estaban contentos con el auge que
el Sankukai estaba alcanzando, pero de ahí a un compromiso mayor había una gran
distancia.
José Antonio Marco indicó
la importancia de la expansión del Karate en nuestra ciudad y provincia y
recuerdo que recalcó la gran oportunidad y responsabilidad que se nos
presentaba a nosotros en aquel momento, sus palabras fueron algo como: “esto a
lo que hemos llegado, nuestro karate, surgió de una casualidad, de una
anécdota… de un cinturón negro que pasó por Huesca a causa de la “mili”… y
hemos llegado a ser un grupo numeroso con ilusión y ganas de progresar… esto
puede llegar a ser el boom… lo sé… pero ahora como dice mi hermano hace falta
más sitio, porque ya no cogemos… estamos abarrotados en todos los horarios que
hemos tenido que crear… o se amplía o dejamos de coger a más gente…”
Entonces, Mario que
llevaba la voz cantante, me preguntó por cuanto nos alquilaban el local de
arriba. Yo les comenté que a lo máximo que había podido rebajar al propietario
eran a 28.000 Ptas. de alquiler por los dos recintos. Esa cantidad no supuso
problema según aprecié, aunque alguien expuso que aunque estábamos ya muchos,
en realidad no se salía a mucho por cabeza, pero de todos, sólo 5 ó 6 (los
fundadores), parecíamos ser los responsables del pago mensual, pues si los
otros lo dejaban o no pagaban (como había algún caso) ¿Qué haríamos entonces?
¿Dejarlo y volver abajo de nuevo? Ismael, que entonces había recién formado una
empresa de construcción, dijo que habría que hacer obras, por lo menos
vestuarios y duchas para hombres y mujeres…
Intervine de nuevo porque
había realizado una especie de proyecto, como me movía por los ambientes de la
construcción, fui atando cabos de lo que se nos venía encima y no era otra cosa
que: sobre unas 200.000 Ptas. entre materiales de fontanería, electricidad, pintura,
carpintería, albañilería… todo de forma muy aproximada y naturalmente sin mano
de obra (nos lo tendríamos que trabajar nosotros). Del posible tatami arriba,
José Antonio había mirado por Zaragoza varias ofertas que iban entre 3 y 4000 Ptas.
por colchoneta de 2x1 metros, más colocación
de la lona, dijo que hacían falta unas 225.000 Ptas. Además, dije que teníamos
que formalizar legalmente el club en la DGA, solicitar permiso de apertura al
Ayuntamiento y licencia fiscal a Hacienda…
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Idea de presupuesto para la ampliación del Club Shulokai Romero |
La gente se horrorizó y
empezaron a decir que no nos podíamos permitir ese lujo. Entonces hay que decir
que, por ejemplo, yo que trabajaba como electricista, cobraba mensualmente unas
60.000 Ptas. escasas siendo oficial de 2ª. Sabíamos que era una utopía pero ni
a mi hermano ni a mí nos iban a quitar aquellos ratos planeando ese proyecto.
Bueno hasta allí había llegado ese sueño…
Pero intervino Mario
Cristóbal preguntándonos si nosotros estaríamos dispuestos a llevar a cabo ese proyecto
solos. Yo me quedé cortado y sorprendido pues no había comentado siquiera esa
posibilidad con mi hermano, pero sólo bastó un cruce de miradas entre nosotros para
saltar casi al unísono respondiendo que si. Creo que nunca antes, ni después,
hemos estado tan de acuerdo en algo nosotros dos, y menos en ese suspiro de
tiempo. Habíamos dicho que si, sin considerar si económicamente podíamos
hacerlo, pues nuestros ahorros eran nulos, yo trabajada en una empresa cuyo
futuro estaba en el aire y José Antonio recién licenciado, todavía no había
encontrado trabajo y se dedicaba exclusivamente a dar clases y entrenar karate…
su vocación.
Mario continúo diciendo
que por él no había ningún inconveniente en que lleváramos el gimnasio
nosotros, de hecho, continuó diciendo que ya lo estábamos haciendo, y dado que
todo iba bien pues que siguiéramos adelante; porque de poner derramas para
obras y ampliaciones entre todos no era viable dado no sólo lo económico sino
el apartado de la responsabilidad con respecto a formalidades legales y de
seguros deportivos. Todos los demás estuvieron de acuerdo con Mario y además se
comprometieron a ayudarnos en los trabajos de la reforma si la hacíamos y de
apoyarnos en todo momento. No recuerdo, si fue en aquel momento o en otro,
ellos tampoco lo recuerdan, pero mientras hablaba creo que con Ismael sobre
albañilería, que Mario dijo a José Antonio: “mientras tú lleves ese kimono puesto,
sino media desgracia, estaré contigo…”
Podría decirse que a
partir de ese momento, de aquella reunión comenzó una nueva etapa en el karate
oscense, nacía la Escuela de Karate Sankukai-Huesca. Este año 1983, para mi fue
la clave de lo que hoy somos, no sólo por la ampliación del local, sino por los
logros deportivos que ocurrieron ese año: José Antonio consiguió en cinto
negro, se entablan los primeros contactos con gentes del Nanbudo, asisto con
José Antonio a conocer al Maestro Nanbu por primera vez…
Pero esto queda para el próximo
post.
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