20 mayo 2012

El samurai y el gato


猫と侍
Un samurai se hallaba pescando en un río, cuando atrapó por fin un pez, un gato hambriento saltó y se lo arrebató... pero antes de que el gato se posara de nuevo en el suelo el samurai lo seccionó en dos con su sable.

Él era ferviente budista y al momento tuvo remordimientos por su acción refleja. De vuelta a casa, oía "miaus" por todos lados: en el viento, en el andar, en las conversaciones con la gente, durmiendo... por todos lados y de manera creciente. Cuando no pudo más fue en busca de remedio a un monasterio. 

El monje le dijo que su mala acción le perseguiría siempre. La única solución era el harakiri y él mismo se ofreció como ayudante. El samurai temía mucho a la muerte, pero al fin accedió. Llegado el momento, cuando su "tanto" tocaba ya su vientre, el monje blandiendo el sable a su espalda le preguntó si estaba preparado, el samurai asintió... El monje le preguntó: ¿todavía oyes los "miaus"? El samurai respondió sorprendido que no. Entonces, le dijo el monje, si no oyes más "miaus" ya no hay razón para morir.
Todos nos parecemos a ese samurai. Ansiosos y atormentados, miedosos y temerosos cada instante, la menor cosa nos asusta. Los problemas que nos acaparan no tienen la importancia que les concedemos. Frente a la muerte, ¿que es lo verdaderamente importante?

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